El guiño oficial para utilizar fondos del FGS abre una oportunidad histórica. Tras los alentadores resultados de las pruebas piloto, el desafío radica en llevar el financiamiento de forma masiva al interior del país, exigiendo a los gobiernos locales la regularización urgente de sus dominios para dinamizar la mano de obra intensiva.
El rendimiento ambiental y social pasa de las memorias corporativas a los comités de riesgo, bloqueando el acceso al capital tradicional para las empresas sin trazabilidad regulada.