Gestión de Caudales en el Embalse Río Hondo: Análisis del Escenario Hidrológico y la Ocupación del Suelo

La regulación del Dique Frontal responde a un protocolo técnico de seguridad ante el incremento de los aportes de la alta cuenca, en un contexto donde la vulnerabilidad urbana redefine el impacto de las crecidas.

Comunidades Seguras28 de enero de 2026RNRN
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La dinámica hídrica de la cuenca Salí-Dulce ha alcanzado una fase de operación intensiva debido a los persistentes registros pluviométricos en las zonas de captación de Tucumán. Bajo la supervisión del Organismo Regional de Seguridad de Presas y los entes de recursos hídricos, el Dique Frontal de Las Termas de Río Hondo ha ajustado sus erogaciones para estabilizar el nivel del espejo de agua. Con ingresos que superan los 990 m³/s y una descarga controlada que se sitúa en los 851 m³/s, el sistema opera dentro de los parámetros de diseño, buscando llevar la cota actual de 272,36 msnm hacia niveles de mayor resguardo técnico que permitan amortiguar futuros picos de caudal.

Esta maniobra de regulación, aunque necesaria para la integridad estructural de la presa, encuentra un desafío logístico significativo en el valle inferior. El riesgo de anegamiento observado en las últimas jornadas no es producto de una falla operativa, sino de la reducción de los márgenes de seguridad naturales del río. Durante la última década, se ha consolidado un proceso de ocupación del suelo en zonas de baja cota y planicies de inundación. Estos asentamientos, establecidos en áreas que el río reclama cíclicamente por su morfología hidráulica, han transformado un evento de regulación estándar en una situación de alerta preventiva para los equipos de defensa civil.

El manejo de la crecida requiere, por tanto, un equilibrio preciso entre la necesidad técnica de vaciar el embalse para recuperar capacidad de almacenamiento y la protección de estas nuevas zonas urbanizadas. Las autoridades mantienen el monitoreo sobre los terraplenes de defensa, mientras el cauce procesa el volumen de agua erogado. La seguridad de las poblaciones ribereñas depende hoy, más que nunca, de la comprensión de que el Río Dulce posee un lecho de inundación dinámico, cuya proximidad habitacional impone límites críticos a las maniobras de ingeniería hídrica.

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