El voto castigo; el nuevo cisne negro alimentado por los fenómenos Climáticos extremos

El cambio climático aumenta la gravedad y la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos. El verano de 2022, con sus dramáticos incendios forestales en Corrientes, Córdoba, Río Negro y sequías históricas en toda Argentina, puso de manifiesto las consecuencias de la crisis climática. Abordar las consecuencias del cambio climático requiere liderazgo político. Tras los fenómenos meteorológicos extremos, donde los votantes tienden a preocuparse más por el alivio que por la prevención a largo plazo y exageran estas experiencias recientes y relevantes, corresponde a los líderes políticos priorizar las cuestiones ambientales y mantener este compromiso.
Existe una creciente literatura sobre las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos para los votantes. Generalmente tendemos a concluir que la exposición a estos fenómenos puede aumentar la concienciación y el progresismo de las personas en cuestiones ambientales. Sin embargo, estos efectos suelen ser de corta duración y, en algunos casos, prácticamente inexistentes.
Se sabe menos sobre las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos para el comportamiento de las élites, y sigue sin estar claro si sirven como una llamada de atención para los políticos. En Argentina, los estudios han encontrado una correlación entre las anomalías de temperatura y el patrocinio de proyectos de ley sobre el cambio climático entre el peronismo y el Pro, mientras que vincular los incendios forestales con el cambio climático podría ser contraproducente para los nuevos Libertarios. Estudios en otros lugares señalan las consideraciones electorales como un factor clave que configura las respuestas políticas al cambio climático pero se ha demostrado que los fenómenos meteorológicos extremos no aumentan las políticas climáticas. El grado en que los políticos reconocen la gravedad del cambio climático y la necesidad de políticas en respuesta a los fenómenos meteorológicos extremos sigue siendo un tema crítico que requiere un examen más profundo.
No obstante, las recientes crisis climáticas ocurridas en la provincia de Buenos Aires a días de una elección nos debería interpelar como la política y los gobiernos locales abordan los fenómenos extremos, y como está podría impactar en un futuro castigo del electorado si un fenómeno extremo se sucediese un día o varios días antes de una elección clave.
Finalmente, los fenómenos meteorológicos extremos muy destacados pueden influir en las opiniones sobre el cambio climático y el comportamiento electoral, aunque estos impactos puedan ser modestos, limitando y proporcionando pocos incentivos para que los partidos prioricen los debates sobre la gestión integral de riesgos en las cadenas de suministro o infraestructura crítica.
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