Inflexión Inmobiliaria 2026: Entre la Reactivación Estructural y el Riesgo de la Nueva Burbuja de Costos

Análisis técnico sobre la sostenibilidad del sector, el déficit de instrumentos financieros y la reingeniería operativa de las desarrolladoras en Argentina.

Real Estate Risk02 de febrero de 2026RNRN
foto_belgrano
imagen de archivo

El mercado de Real Estate en Argentina atraviesa un ciclo de transición crítica en este 2026, caracterizado por un binarismo económico donde la normalización de variables macroeconómicas impulsa una demanda contenida, mientras que la presión de costos y la rigidez financiera imponen techos de cristal a la rentabilidad operativa. Esta coyuntura exige una mirada técnica que trascienda el optimismo superficial y analice los riesgos subyacentes de la actividad.

La dinámica sectorial actual presenta un juego de luces y sombras de alta complejidad. La reactivación del crédito hipotecario y el descenso del Riesgo País han inyectado una liquidez necesaria en el segmento de unidades terminadas, permitiendo que el valor del metro cuadrado inicie un proceso de recuperación tras haber tocado pisos históricos. Sin embargo, esta recuperación se ve amenazada por una "inflación en dólares" de los costos de construcción. El encarecimiento de insumos clave y la recomposición salarial del sector han comprimido los márgenes de los desarrolladores, generando un escenario de riesgo para los proyectos de larga duración que fueron comercializados con estructuras de costos previas.

Esta falta de previsibilidad en los costos se suma a la histórica ausencia de herramientas financieras versátiles como el leasing inmobiliario habitacional. A pesar de contar con un marco normativo, este sistema no ha logrado traccionar en el mercado local debido a la inestabilidad de los índices de indexación a largo plazo y la falta de fondeo competitivo por parte de la banca. En un país con una cultura profundamente patrimonialista, el leasing —donde la propiedad permanece en manos del dador hasta el ejercicio de la opción de compra— choca contra la desconfianza del inversor y la ausencia de incentivos fiscales agresivos que lo vuelvan más atractivo que la hipoteca tradicional.

Para navegar este escenario, las empresas desarrolladoras y constructoras deben abandonar el modelo de gestión tradicional y migrar hacia una reingeniería operativa basada en la eficiencia técnica. Esto implica la adopción de sistemas de construcción industrializada que reduzcan los tiempos de obra y minimicen la exposición a las fluctuaciones de precios. Asimismo, la estructuración de negocios debe profundizar el modelo de canje por incidencia de tierra y la especialización en productos de alta eficiencia energética y bajas expensas, los cuales hoy determinan la velocidad de absorción en un mercado que, aunque más activo, sigue siendo extremadamente selectivo y sensible al precio final.

Te puede interesar
Lo más visto