Estrategia regional y articulación público-privada para el control de la carpocapsa en el Alto Valle

Instituciones públicas y entidades productivas de Río Negro y Neuquén acordaron la conformación de una mesa técnica para mitigar los riesgos sanitarios y económicos que la plaga representa para la producción de manzanas y peras.
Agricultura y Bioeconomía 10 de agosto de 2026RNRN

El sector frutícola del Alto Valle de Río Negro y Neuquén atraviesa un momento decisivo en el fortalecimiento de su sanidad vegetal. Tras un encuentro clave celebrado en la sede del Centro Regional Patagonia Norte del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), referentes del ámbito estatal y privado resolvieron conformar una mesa técnica destinada a diseñar e implementar un programa regional coordinado para el control de la carpocapsa (Cydia pomonella). En la iniciativa convergen el SENASA, el Instituto Nacional de Tecnología Agro Agropecuaria (INTA), las administraciones provinciales de Río Negro y Neuquén, la Federación de Productores de Fruta y la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI).

La presencia de la carpocapsa constituye el principal desafío fitosanitario para la cadena del pomáceas en la región, ya que larvas de este insecto dañan directamente los frutos de manzanas y peras, arruinando su pulpa y volviéndolos inviables para el consumo fresco y el procesamiento. Más allá del impacto destructivo directo sobre la cosecha y las severas pérdidas económicas en las fincas, el mayor peligro reside en las implicancias comerciales. Al tratarse de una plaga cuarentenaria para múltiples destinos globales, la detección de frutos infectados compromete de forma crítica el estatus fitosanitario regional y pone en riesgo la habilitación de envíos hacia mercados internacionales de alto valor que exigen estándares de estricto cumplimiento.

Frente a este escenario de vulnerabilidad productiva y comercial, la mesa técnica propone una respuesta integral basada en la articulación estratégica entre todos los eslabones de la cadena: desde el manejo en monte frutal y el empaque, hasta la inspección, fiscalización y exportación. La solución acordada busca superar los esfuerzos aislados mediante un esquema unificado de monitoreo y tratamiento, sincronizando las intervenciones fitosanitarias, optimizando el uso de recursos humanos, técnicos y financieros disponibles, y reforzando las tareas de vigilancia para asegurar la trazabilidad requerida por los compradores externos.

Con esta sinergia, la región del Alto Valle busca no solo contener el avance de la plaga y minimizar las pérdidas en las explotaciones primarias, sino también resguardar la competitividad internacional del complejo exportador patagónico. El compromiso renovado entre productores, exportadores y organismos sanitarios marca una hoja de ruta orientada a proteger la actividad socioeconómica regional, asegurar la calidad de la fruta argentina en el mundo y sostener la viabilidad de una cadena productiva histórica para el país.

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