Ajustar la fertilización nitrogenada: clave científica para maximizar el rendimiento y mitigar riesgos productivos

Especialistas del INTA establecen una pauta precisa para el cultivo de arroz en la variedad Angirú INTA CL, combinando eficiencia agronómica, sustentabilidad ambiental y estabilidad económica frente a costos exigentes..
Agricultura y Bioeconomía 29 de julio de 2026RNRN

En un contexto agroeconómico caracterizado por márgenes ajustados, volatilidad de los precios internacionales y costos elevados en los insumos clave, la fertilización de los cultivos ha dejado de ser una simple decisión biológica para transformarse en un pilar estratégico de gestión de riesgo. Un trabajo conjunto liderado por especialistas del INTA Corrientes y del INTA Concepción del Uruguay (Entre Ríos) analizó la respuesta agronómica del cultivar de arroz Angirú INTA CL, concluyendo que una adecuada nutrición nitrogenada permite superar techos productivos de 11.000 kilogramos por hectárea a la vez que resguarda la rentabilidad del productor.

1. El dilema de la nutrición: los costos del desequilibrio

El nitrógeno es el principal motor nutricional del arroz, pero tanto su defecto como su exceso conllevan serios perjuicios productivos y financieros:

  • Riesgo de sub-fertilización (insuficiencia): Puede provocar pérdidas de rendimiento superiores al 20%, genera un escaso desarrollo foliar, reduce los componentes del rendimiento y degrada la fertilidad del suelo al no reponer los nutrientes extraídos.

  • Riesgo de sobre-fertilización (exceso): Promueve un crecimiento vegetativo desmedido y sombreado entre hojas, disminuyendo la eficiencia fotosintética. Además, retrasa la maduración del grano y eleva significativamente el riesgo de vuelco (acame) y de enfermedades fúngicas, aumentando innecesariamente los costos de producción.

  • Nutrición ajustada y sincronizada: Garantiza que cada kilogramo de fertilizante se transforme eficientemente en grano, reduciendo pérdidas por volatilización y desnitrificación en los sistemas inundados.

“Ajustar la nutrición nitrogenada en el cultivo de arroz ha dejado de ser una mera decisión biológica para convertirse en un imperativo de supervivencia económica. Las claves residen en lograr una sincronía precisa entre la oferta de nutrientes y los momentos de máxima demanda fisiológica.”

Dra. Luciana Herber, investigadora del INTA Corrientes.

2. Recomendaciones técnicas para Angirú INTA CL

La variedad Angirú INTA CL destaca por su excelente calidad industrial y culinaria (granos más anchos, alta amilosa y textura firme al cocinar), además de haber demostrado ser la genética de mayor rendimiento agrícola durante cuatro campañas consecutivas en Entre Ríos.

Para optimizar su manejo y minimizar riesgos, los especialistas determinaron las siguientes pautas:

  1. Dosis óptima de nitrógeno: Se recomienda una dosis de 250 kg/ha de urea (equivalente a unos 115 kg/ha de nitrógeno puro). Esta cantidad permite alcanzar techos productivos superiores a 11.000 kg/ha y logra una eficiencia de respuesta de 17 kg de grano por cada kg de nitrógeno aplicado.

  2. Momento y forma de aplicación: Se sugiere aplicar la totalidad de la urea al voleo sobre suelo seco previo a la entrada del agua de riego. Esta práctica ofrece importantes ventajas operativas (permite el uso de maquinaria terrestre propia) y agronómicas (evita pérdidas de nitrógeno en el agua).

  3. Fecha de siembra ideal: La primera quincena de octubre, periodo óptimo para alinear el ciclo del cultivo con la máxima radiación solar durante la floración.

“Subfertilizar implica bajos rendimientos y poca reposición de la fertilidad del lote. Sobrefertilizar puede generar enfermedades, vuelco y mayores costos. Este estudio aporta información concreta para utilizar los insumos de manera más eficiente y en el momento adecuado.”

Ing. Agr. José Colazo, especialista del INTA Concepción del Uruguay.

3. Un enfoque de manejo integral

Los investigadores remarcan que el ajuste nutricional no funciona de forma aislada, sino como parte de un sistema agronómico integral orientado a la reducción de riesgos. Para sostener rendimientos de excelencia, la fertilización debe acompañarse con:

  • Rotación planificada de cultivos.

  • Preparación anticipada del lote.

  • Uso de semilla certificada.

  • Manejo oportuno del riego y control de malezas.

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