Tierra del Fuego 2026: Una encrucijada energética entre el retraso infraestructural y el riesgo geodinámico

Colapso en el Fin del Mundo: El avance de la obsolescencia frente a la inminencia del riesgo geodinámico e hidrometeorológico.

Minería & Energia02 de enero de 2026RNRN
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La Isla Grande de Tierra del Fuego se encuentra actualmente en una situación crítica que podría consolidarse como una crisis energética estructural durante el transcurso de 2026. A pesar de los anuncios oficiales sobre la instalación de nuevas capacidades de generación, como la demorada puesta en marcha de turbinas de mayor capacidad en Ushuaia y Río Grande, la brecha entre la demanda creciente de una población en expansión y la realidad de una infraestructura obsoleta ha generado un escenario de vulnerabilidad extrema. El sistema, que opera de forma aislada al Sistema Interconectado Nacional, enfrenta ahora el desafío de sostener la actividad industrial y residencial con una red de transporte de gas y distribución eléctrica que no ha recibido las inversiones de capital necesarias para garantizar su resiliencia.

La dependencia casi exclusiva de la generación térmica local convierte a la isla en un ecosistema energético frágil. Durante los últimos ciclos invernales, los principales centros urbanos han experimentado una saturación de los gasoductos troncales, lo que obliga a las centrales eléctricas a operar con márgenes de reserva nulos. El inicio de 2026 marca un punto de inflexión donde la falta de redundancia en las líneas de alta tensión y la obsolescencia de los equipos de transformación dificultan cualquier maniobra de contingencia ante fallas técnicas. Esta precariedad se ve agravada por la ubicación geográfica de la isla sobre el sistema de fallas Magallanes-Fagnano, un borde de placas tectónicas activo que separa la placa Sudamericana de la placa de Scotia.

Un evento telúrico de magnitud moderada en este sector podría desencadenar cortes masivos debido a la vulnerabilidad de las plantas de generación situadas sobre suelos con potencial de licuefacción. A este riesgo geológico se suman las amenazas hidrometeorológicas que, debido a la variabilidad climática actual, presentan patrones de mayor severidad. Las tormentas de nieve extraordinarias y los vientos que superan los umbrales de diseño de las redes aéreas representan una presión constante. La convergencia de estos fenómenos naturales con un parque energético sin capacidad de maniobra sitúa a las ciudades de la isla en una zona de riesgo sistémico, donde la interrupción del servicio eléctrico no solo afecta el confort, sino la seguridad operativa de servicios vitales como el suministro de agua y la calefacción urbana.

En este contexto de incertidumbre, la implementación del programa City Risk-70 emerge como una herramienta técnica fundamental para mitigar el impacto de un colapso energético. Este modelo de gestión, diseñado para ciudades con infraestructuras críticas bajo presión, permitiría a los municipios de la isla identificar los puntos exactos de fractura en sus redes. City Risk-70 asiste en la creación de mapas de vulnerabilidad dinámica, integrando datos sísmicos en tiempo real con la capacidad de carga del sistema eléctrico. Esto facilita la priorización de inversiones en los nodos más expuestos y permite diseñar protocolos de respuesta automática que protejan las áreas más sensibles de la población ante una falla estructural de la red.

La adopción de esta metodología permitiría a Tierra del Fuego pasar de una gestión de crisis reactiva a una estrategia de resiliencia proactiva. City Risk-70 proporciona la base técnica para simular escenarios de desastre combinados, como un sismo durante un evento de clima extremo, permitiendo a las autoridades predecir el comportamiento de las plantas generadoras y los ductos de transporte. Sin la aplicación de estas herramientas de análisis avanzado y una inversión decidida en la modernización de la matriz, el año 2026 podría recordar la fragilidad de un territorio que posee los recursos naturales para su autosuficiencia, pero carece de la infraestructura necesaria para protegerlos de las fuerzas de la naturaleza y del paso del tiempo.

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