CABA: El colapso de la higiene urbana y el inminente riesgo zoonótico

La Gestión de Residuos como Determinante de Salud: El Colapso de la Barrera Sanitaria en la ciudad.

Comunidades Seguras16 de enero de 2026RNRN
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Foto de archivo

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires atraviesa una crisis de higiene urbana que ha trascendido la degradación estética para configurarse como un escenario de riesgo epidemiológico sistémico. La acumulación ineficiente de residuos sólidos urbanos (RSU) y la falla en la frecuencia de higienización de contenedores han generado una ruptura en la barrera sanitaria, propiciando nichos ecológicos para la proliferación de vectores y reservorios de enfermedades zoonóticas de alta letalidad.

Sinergia Patogénica: El Pasivo Ambiental como Vector de Brotes Antropozoonótico

​La ineficacia en el manejo de la biomasa residual urbana está impulsando una dinámica poblacional descontrolada de fauna sinantrópica, principalmente de la especie Rattus norvegicus. Esta explosión demográfica, alimentada por la disponibilidad constante de materia orgánica en descomposición, eleva exponencialmente la carga de Leptospira en el entorno urbano. Cada evento de precipitación moderada en una ciudad con deficiencias de barrido y sumideros obstruidos transforma la escorrentía superficial en un vehículo de transmisión directa, exponiendo a la población a una bacteria que encuentra en el estancamiento hídrico su medio de propagación óptimo.

​Simultáneamente, el desborde crónico de los activos de higiene urbana facilita la persistencia de criaderos de Aedes aegypti. La falta de una política de remoción de residuos de gran escala y la presencia de microbasurales impiden la interrupción del ciclo reproductivo del vector, consolidando la endemicidad de arbovirosis en el tejido urbano. Esta situación se agrava por la presencia de contaminantes biológicos que, mediante la lixiviación, degradan la calidad del suelo y el aire circundante a los focos críticos, afectando la resiliencia del sistema inmunológico de los habitantes en zonas de alta densidad poblacional.

​La crisis actual revela una falla estructural en la Gestión Integral de Riesgos Urbanos. No se trata simplemente de un déficit operativo en la recolección, sino de una negligencia en la comprensión de la higiene como el primer eslabón de la medicina preventiva. El costo de la inacción no solo se mide en el deterioro del espacio público, sino en la inminente saturación del sistema de salud ante brotes zoonóticos que, bajo condiciones de asepsia técnica mínima, deberían ser escenarios de riesgo mitigado. El presupuesto destinado a la gestión de servicios debe ser auditado bajo parámetros de impacto sanitario, pues cada contenedor desbordado funciona hoy como un incubador de patógenos que desafía cualquier protocolo de seguridad ciudadana.

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