El Desafío de la Captación en el Estuario: Hacia un Rediseño Estructural de la Infraestructura de AySA

La Optimización Hidrodinámica y el Desplazamiento de Tomas como Imperativo para la Seguridad Hídrica del Área Metropolitana.
Infraestructura 01 de mayo de 2026RNRN

El sistema de provisión de agua potable para la Ciudad de Buenos Aires y el primer cordón del conurbano enfrenta un cuello de botella técnico derivado de la ubicación geográfica de sus torres de toma. Actualmente, la captación de agua cruda en el Río de la Plata se ve severamente afectada por la dinámica sedimentaria y la pluma de contaminación costera, factores que exigen una reingeniería de la infraestructura operada por AySA. La propuesta técnica de desplazar las tomas actuales un kilómetro aguas adentro no responde a una mera expansión logística, sino a una necesidad crítica de alcanzar la "isobata de calidad", donde la composición físico-química del recurso permite un proceso de potabilización más eficiente y menos agresivo para la maquinaria electromecánica.

​La franja costera del Río de la Plata funciona como un receptor de baja energía donde decantan sedimentos finos y limos en suspensión. Esta alta carga de sólidos totales suspendidos actúa como un agente abrasivo constante sobre los álabes de las bombas de captación y los sistemas de filtrado grueso. Al trasladar el punto de succión un kilómetro hacia el centro del cauce, se accede a un régimen hidrodinámico más estable y con una velocidad de flujo que mantiene los sedimentos en una distribución vertical más homogénea, evitando las concentraciones críticas de fondo que hoy saturan los decantadores de las plantas potabilizadoras. Este cambio reduciría drásticamente la frecuencia de paradas por mantenimiento correctivo y el desgaste prematuro de los rodetes de impulsión, prolongando la vida útil de los activos del Estado.

​Desde la perspectiva de la ingeniería ambiental, el beneficio más disruptivo reside en el alejamiento de la zona de mezcla de efluentes. La costa actual padece el impacto directo de descargas pluviales e industriales que viajan por deriva litoral, creando una franja de alta concentración de materia orgánica, nitrógeno y fósforo. Esta proximidad incrementa la vulnerabilidad ante eventos de floraciones algales o cianobacterias, que requieren dosis masivas de carbón activado y cloro para su neutralización. A un kilómetro de distancia de la ribera, la capacidad de dilución del río aumenta exponencialmente por el efecto de la corriente principal, garantizando una materia prima con menor demanda biológica de oxígeno y una reducción sustancial en la formación de subproductos de la desinfección.

​Implementar este desplazamiento técnico permitiría a AySA operar bajo un paradigma de "barrera sanitaria preventiva" en lugar de uno de respuesta reactiva. El acceso a aguas con menor turbidez y menor carga antropogénica se traduce en una reducción directa de los costos operativos por metro cúbico producido, al optimizar el uso de coagulantes como el sulfato de aluminio. En última instancia, la inversión en nuevas torres de toma mar adentro representa la única vía técnica solvente para blindar el suministro frente a la variabilidad climática y el deterioro progresivo de la calidad del agua ribereña, asegurando un estándar de pureza superior para los millones de usuarios que dependen de la cuenca del Plata.

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