
El rol clave de las aves silvestres en la dispersión del virus: el Senasa refuerza las pautas de prevención contra la influenza aviar
Agricultura y Bioeconomía 24 de junio de 2026
RNLas aves silvestres, en especial aquellas especies migratorias que recorren largas distancias a lo largo de sus rutas estacionales, cumplen un rol preponderante en la propagación de la influenza aviar altamente patógena. Al actuar como hospedadoras y reservorios naturales del virus, estos animales pueden diseminar la enfermedad de manera inadvertida por distintos territorios, lo que representa un riesgo latente tanto para la fauna autóctona como para la industria avícola nacional. Frente a este panorama, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) emitió un recordatorio urgente dirigido a fortalecer la vigilancia epidemiológica y consolidar una red de alerta temprana en todo el país.
El organismo sanitario remarcó que las personas que desarrollan actividades diarias en contacto directo con la naturaleza, tales como guardaparques, trabajadores de reservas naturales, personal de centros de rescate de fauna y profesionales en ámbitos similares, constituyen el eslabón fundamental para detectar cualquier anomalía a tiempo. Su presencia constante en el territorio se vuelve irremplazable para identificar un evento sanitario antes de que se transforme en un brote masivo, permitiendo una rápida intervención oficial que contenga la dispersión viral.
Para que esta red comunitaria funcione con éxito, las autoridades detallaron cuáles son los signos clínicos y de comportamiento que deben despertar sospechas inmediatas en el campo. Los principales focos de atención se centran en el hallazgo de mortandades inusuales, considerándose una pauta de alarma la presencia de tres o más aves muertas en un mismo espacio, especialmente si pertenecen a un mismo grupo. Asimismo, se debe prestar especial atención a los comportamientos anómalos derivados de fallas neurológicas, tales como la desorientación, la evidente dificultad para volar o la incapacidad de los ejemplares para mantenerse en pie. Los signos respiratorios y la presencia de secreciones nasales u oculares también forman parte de la sintomatología sospechosa que requiere un reporte inmediato.
Ante la presencia de cualquiera de estas manifestaciones, la premisa fundamental para el personal de campo es abstenerse rigurosamente de manipular a las aves sin los equipos de protección adecuados, procediendo únicamente a registrar de forma precisa la ubicación geográfica del evento y la cantidad de ejemplares que se observen afectados. Si los animales solo se encuentran heridos por causas ajenas a la enfermedad, la indicación es dar aviso directo a las autoridades locales de fauna correspondientes para su correcto tratamiento.
Más allá de la detección visual, el Senasa puso especial énfasis en la bioseguridad del propio personal, advirtiendo que el virus puede transportarse de manera pasiva y Accidental a través de la indumentaria, el calzado, las herramientas de trabajo y los vehículos que hayan transitado por sitios frecuentados por las especies afectadas. Por este motivo, se aconseja implementar rutinas estrictas de limpieza y desinfección de botas antes de abandonar las áreas de observación, así como lavar la ropa utilizada en el terreno de manera completamente separada del resto de las prendas de uso diario. Los vehículos, con especial atención en las ruedas y las zonas expuestas a la materia orgánica, deben ser desinfectados minuciosamente. El protocolo también exige el descarte correcto o la higienización profunda de los elementos de protección personal, como guantes, tapabocas y antiparras, prohibiendo estrictamente el traslado de maquinarias o herramientas entre diferentes zonas sin que hayan pasado por un proceso de sanitización previo.
Para facilitar la recepción de estas alertas y garantizar una respuesta oportuna, el organismo mantiene activos múltiples canales de comunicación abiertos a la comunidad. Los ciudadanos y trabajadores pueden notificar cualquier sospecha de forma presencial en las oficinas locales del Senasa, enviando un mensaje de WhatsApp al número (11) 5700-5704, redactando un correo electrónico a la dirección oficial de notificaciones, o bien completando el formulario digital denominado "Avisá al Senasa", disponible en su plataforma web. Las autoridades concluyeron recordando que cada reporte recibido, independientemente de su magnitud aparente, consolida la vigilancia sanitaria y protege el estatus productivo y ecológico de la región.



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