
De un sueño familiar a una realidad agroindustrial en Añelo

En pleno corazón de la estepa neuquina, donde el paisaje se asocia más al petróleo que a los cultivos, florece un emprendimiento inédito: “Olivares del Neuquén”, el primero en producir aceite de oliva extra virgen en la provincia. Al frente del proyecto está Giulio Retamal, quien lleva adelante con orgullo esta iniciativa familiar nacida en 2007.
“Esta idea fue un sueño de mi padre, que creyó desde el principio que acá podía darse el olivo”, relata Giulio. En aquellos inicios, las cortinas de álamo se regaban con un grupo electrógeno, porque ni siquiera había línea eléctrica en la zona. “Fue un proyecto lleno de fe, contra toda lógica y, a pesar de quienes nos auguraban malos resultados, hoy estamos produciendo un aceite de los mejores del país”, asegura.
El secreto de esa calidad está en el clima: amplitud térmica, viento constante y suelo árido, una combinación que mantiene las plantas sanas y permite que el olivo sintetice el aceite con gran intensidad. Pero también está en la técnica: plantación ultraintensiva, riego por goteo, cosecha mecanizada y una almazara propia que permite comenzar el prensado en menos de dos horas después de la cosecha. “Eso evita la oxidación y mejora notablemente la calidad del producto final”, explica Retamal.




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