
Instalaciones de Relaves y fallas en presas de América del Sur

Las empresas mineras han sido conscientes durante mucho tiempo de la exposición al riesgo creada por sus instalaciones de relaves, entendiendo que una falla catastrófica puede causar la pérdida de vidas, daños al medio ambiente y, potencialmente, la ruina financiera.
Hasta el colapso catastrófico de una represa en una mina en Brasil en enero de 2019, la mayoría de las empresas mineras habían podido transferir al menos parte de su exposición a relaves al mercado de seguros, ya sea a través de sus programas de seguro de Responsabilidad Civil General, de Propiedad o de Responsabilidad Ambiental.
En general, la capacidad de seguros estaba disponible y los requisitos de suscripción eran de naturaleza modesta, ya que los asegurados tenían que divulgar relativamente poca información sobre sus instalaciones de relaves, operativas o fuera de servicio, a sus aseguradoras para obtener cobertura.
No obstante, el procesamiento de minerales deja una cantidad significativa de residuos en los que predominan los relaves, una mezcla de roca finamente molida y efluentes fluidos. La toxicidad, el potencial de generación de ácido y el volumen de los relaves presentan un gran desafío para su gestión eficaz, que debería garantizar que estén aislados del ambiente en instalaciones de almacenamiento seguras para la eternidad.
Las presas normalmente se construyen a partir de la fracción gruesa (arenosa) de los relaves, lo que las hace relativamente baratas de construir, pero potencialmente inherentemente débiles y susceptibles a filtraciones. A diferencia de un depósito de agua convencional, donde la presa se construye como una estructura completa de una sola vez, las presas de relaves se construyen en etapas utilizando un dique inicial seguido de una serie de elevaciones a medida que aumenta la capacidad de la instalación. La mayoría de las fallas han ocurrido cuando la instalación está activa, debido a la dinámica inestable de llenar el embalse y levantar la presa simultáneamente. La dirección en la que se mueve la cresta de la presa con cada elevación progresiva es aguas arriba, verticalmente (línea central) o aguas abajo. La menos estable es la estructura aguas arriba, en parte debido a la escasa resistencia de los débiles relaves sobre los que se asienta parcialmente cada embalse.
Por tal motivo, es importante que se refuercen las exigencias por parte de las aseguradoras solicitando copias de los últimos informes de inspección de presas de terceros, así como estudios de inundaciones, si llegasen a estar disponibles. Es probable que la demanda de estos informes y estudios aumente a medida que los pronósticos del cambio climático apunten a la probabilidad de más precipitaciones y fenómenos meteorológicos extremos. Las aseguradoras deberán utilizar sus recursos de ingeniería, así como ingenieros geotécnicos externos para comprender los datos y evaluar el riesgo antes de otorgar cobertura. Si los informes de inspección de presas de terceros resaltan graves deficiencias de una instalación de relaves, es probable que las aseguradoras debiesen rechazar la cobertura solicitada.
Finalmente, es importante que las empresas aseguradoras realicen un nuevo sistema de scoring para evaluar la potencialidad del riesgo tanto del proyecto como de la solvencia técnica de la empresa.


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