
Adaptándonos juntos al cambio climático en los Gobiernos Locales en desarrollo
RN
El impacto de las alteraciones climáticas en los gobiernos locales en desarrollo es profundo. Al alterar e intensificar los patrones de riesgo de desastres, exacerba los desafíos existentes, como la pobreza, la desigualdad, la mala salud, la infraestructura insuficiente y la inestabilidad geopolítica que enfrentan estas localidades. Esta combinación de factores amenaza su capacidad para alcanzar sus objetivos de desarrollo sostenible. Las iniciativas de adaptación al cambio climático deben promover la inclusión social y respaldarse con una identificación detallada de los riesgos para los segmentos más vulnerables de la sociedad.
Una clave para una adaptación eficaz al cambio climático en los gobiernos en desarrollo es permitir que los actores locales asuman el liderazgo. Los riesgos climáticos dependen en gran medida del contexto, y los esfuerzos deben ser impulsados por quienes mejor comprenden la dinámica local: los actores locales del sector privado. Los gobiernos locales deben apoyarlos mediante el diseño e implementación de marcos regulatorios, la promoción del intercambio de información y el desarrollo de capacidades, y la asignación de los recursos financieros necesarios dentro de sus posibilidades.
Es fundamental medir y monitorear los riesgos climáticos a diversos niveles territoriales, incluido el comunitario. Esto garantiza que las evaluaciones de vulnerabilidad se realicen a una escala más granular, lo que resulta en respuestas más eficaces a las disparidades locales. Las iniciativas emergentes reflejan este enfoque. En Argentina, los consejos consultivos empresariales de Gestión de Riesgo y las instituciones de emergencia e hidrometeorológicas colaboran para gestionar los riesgos climáticos a nivel regional.
Implementar estrategias locales y basadas en el lugar para fortalecer la resiliencia climática, incluso en zonas urbanas, requiere una amplia participación de las partes interesadas. Sin embargo, este proceso puede requerir mucho tiempo y recursos. Algunas partes interesadas pueden dudar en participar debido al tiempo necesario o porque consideran que sus opiniones no se tuvieron debidamente en cuenta en procesos de políticas previos tras las consultas.
Los actores no estatales, como las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado, pueden superar esta brecha. Las organizaciones de la sociedad civil suelen tener mejor acceso a las zonas remotas y a las comunidades más vulnerables a la pobreza y los riesgos climáticos. Mientras tanto, las asociaciones empresariales pueden ayudar a las empresas locales a acceder al apoyo técnico que necesitan para mejorar su resiliencia climática. Un ejemplo de ello son algunas cámaras empresarias argentinas, que colaboran con el Programa City Risk-70 ( CR-70) para coordinar los Consejos Consultivos de Gestión Integral del Riesgo, que promueven la resiliencia de las cadenas de suministro de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) en el país.
La iniciativa propuesta por el Programa CR-70 "Mapeo de la Capacidad de Respuesta a Desastres y Lineas de Base" en Argentina integra la consideración del riesgo climático en la planificación de inversiones locales en Gobiernos como Famaillá ( Tucumán), Alvear ( Santa Fe), Monte Quemado y Termas de Río Hondo ( Santiago del Estero).
La importancia de la resiliencia climática afecta tanto a los sistemas humanos como a los naturales. El papel de las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) —acciones para abordar los desafíos sociales mediante la protección, la gestión sostenible y la restauración de los ecosistemas— en el aumento de la resiliencia climática de estos sistemas es cada vez más reconocido, al igual que el papel de las autoridades locales en la participación de las comunidades en la planificación e implementación de las SbN. Iniciativas en Santiago del Estero, Córdoba y Santa Fe " Construyendo con la Naturaleza " está restaurando parte de la forestación urbana. Un desafío común en toda la región es que las comunidades más pobres y marginadas son las más afectadas por el cambio climático.
Las iniciativas para mejorar la resiliencia climática deben garantizar que el progreso de un grupo no se produzca a expensas de otro , priorizar las necesidades de los más vulnerables y distribuir los beneficios de la resiliencia climática de forma equitativa entre todas las comunidades. Construir comunidades y ciudades inclusivas y resilientes, capaces de resistir los impactos de las alteraciones climáticas, no es solo una necesidad económica para los gobiernos en desarrollo, sino una cuestión de justicia y equidad, afirmo Peter Sundheimer, Director Ejecutivo del Programa CR-70.
Finalmente, Sundheimer, exhortó a los Gobiernos Locales que hasta el momento no han conformado sus Consejos Consultivos de Gestión de Riesgos, lo realicen cuanto antes.



Fortalecimiento resiliente: El programa CR-70 y la transformación de la gestión del riesgo de desastres en los municipios argentinos

Systemic Risk Management and Infrastructure Structuring: City Risk-70 Deploys a New Mitigation Model for Governments and Corporations

City Risk-70 Despliega un Nuevo Modelo de Mitigación para Gobiernos y Empresas en Iberoamérica y Alemania

Resiliencia de escala subnacional: el imperativo estructural detrás del despliegue regional del Programa City Risk-70


Deshielos repentinos, vientos de interfaz y la vulnerabilidad de la "Ruta Única": El mapa de riesgo que redefine la seguridad en los municipios de la Patagonia

Inundaciones mansas, estrés de napas y el colapso del "Hub Logístico": El mapa de riesgo en el motor económico de la Argentina

Crisis hídrica secular, aluviones de lodo y el peligro de la "Ruta de la Roca": El mapa de riesgo que estresa a los municipios de Cuyo
